El superpoder de la imaginación

Existen pocos elementos tan poderosos como la imaginación en nuestra vida. En lo que imaginamos podemos vernos siendo de otra forma, realizando diferentes cosas a las habituales y comportándonos de una manera distinta a la habitual rigidez con la que afrontamos nuestra vida.

El deseo y la curiosidad nos impulsan, son los motores que nos animan, y la imaginación, da forma al deseo iluminando los diferentes ángulos de la realidad, sobre todo aquellos que no somos capaces de observar en nuestra ajetreada vida.

Los niños y las niñas crecen y se desarrollan a partir del deseo y la curiosidad: exploran, descansan,  tienen éxito o se caen… y de manera intuitiva aprenden en qué consiste la vida. Todo se incorpora para ser utilizado de forma natural. Son grandes recicladores de experiencias pasadas que rescatan para afrontar el presente.

Sin embargo, en los últimos tiempos tenemos la sensación de que lleva tiempo fraguándose una realidad que lejos de desaparecer va tomando cada vez más cuerpo. Nos topamos con adolescentes que no tienen curiosidad por las cosas, con escasa motivación, adolescentes que son refractarios al cambio, cansados, como si hubieran recorrido ya la mayor parte de su vida, resignados y con una mente centrada en el próximo fin de semana o la fiesta más cercana, sin otro horizonte que el deseo de estar sumergidos en una ola de placer continuo. Chicos y chicas cuya vida parece una travesía del desierto durante la semana, que poseen escasa capacidad para disfrutar de lo cotidiano y con los oídos cerrados a lo que viene de los adultos.

Y es que son, estos chicos y chicas, personas que no creen en sí mismas, que viven a través de un autodiálogo negativo, que no son capaces de imaginarse que pueden mejorar, de ser mejores, de ir más allá del territorio seguro en el que habitan. En definitiva chicos y chicas que no exploran acerca de sus posibilidades.

Me pregunto qué es lo que hace que un adolescente se encuentre en esta situación. Sobre eso hablaremos en otro “post” Mientras tanto, entiendo que la educación, en estos tiempos, “debe pescar en estos mares”, devolver a estos chicos la posibilidad de imaginar de soñar, de proyectar hacia adelante. Y eso, sólo se consigue en el presente. La imaginación es un superpoder que nos impulsa hacia nuestro futuro, ¿no crees?

 

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