De Baden-Powell al agotamiento.

Ayer fue el aniversario del nacimiento de Baden-Powell, el fundador del movimiento Scout y ya van 110 años del primer campamento Scout… Con sus diferencias y peculiaridades han surgido movimientos similares y paralelos a éste manteniendo un objetivo común que es “contribuir al desarrollo integral de los jóvenes” complementando la escuela y la familia.

El contacto con la naturaleza, las excursiones al monte, las acampadas libres, los campamentos volantes, las “chupas de agua” en las tiendas de campaña, la mochila y el saco de dormir son recuerdos seguramente grabados a fuego en aquellos que vivimos esa experiencia. Hoy en día, los niños y adolescentes también disfrutan de ellas pero con una diferencia: la gran dificultad para encontrar el equilibrio entre lo que contribuye al desarrollo y lo que puede saturarlo. Me explico: el grupo de Tiempo Libre contribuye, también el equipo de baloncesto, el de fútbol, las clases de guitarra, el grupo de “euskaldantzak”, el conservatorio… y a todo esto hay que sumarle que los deberes pueden ser una carga en ocasiones insufrible… y que puede que sean más un problema que una contribución al desarrollo de nuestros jóvenes.

Baden-Powell era un amante de la naturaleza y proponía educar EN la naturaleza, aprendiendo a respetarla y a amarla… muchos años más tarde varios científicos nos están diciendo lo mismo: “sólo se puede aprender lo que se ama” dice Francisco de Mora. También se aprende por miedo: ese susto que nos dimos al no mirar en el paso de cebra… También por asco: ese empacho que acabó en vomitona y ¿cómo no? esa asignatura que se me atraganta porque a ese profesor o profesora no le aguantaba de niño… Roberto Aguado (nuestro formador en VEC) dice que las extraescolares (en ocasiones para reforzar dónde hay dificultades) en muchas ocasiones son ración doble de lo que menos nos gusta y por tanto “que no quieres taza pues taza y media” así que en ocasiones conseguimos que aborrezcan y odien asignaturas. Habría que preguntarse si hay dificultades porque las aborrecen o las aborrecen porque hay dificultades.

En nuestro colegio estamos en un proceso de reflexión acerca de los deberes. ¿Son para complementar lo trabajado? ¿son para profundizar? ¿pueden ser voluntarios para los que quieran más?, si trabajan adecuadamente en clase debería bastar con eso ¿o no?…Si lo que queremos es que los alumnos y alumnas REPITAN lo que aprendemos en clase (sobre todo comportamientos y actitudes: despertar la curiosidad, el hábito y el gusto por la lectura, que se hagan preguntas y tengan las habilidades para discernir entre tantas respuestas, la perseverancia, la ilusión…) tendremos que intentar que AMEN lo que hacen en clase y habrá que darles tiempo para que se autoevalúen y vuelvan a la carga en esa espiral que es el proceso de aprendizaje. ¿Ya tienen tiempo? ¿saben parar para MIRAR y MIRARSE? ¿cuánto tiempo INVIERTEN en conocerse, en evaluarse a sí mismos, en planificarse y orientarse, en ABURRIRSE?… a mi con este ritmo que llevamos me cuesta (a veces ni puedo)… grupos de whatsapp, seguimos noticias, blogs, canales de youtube, instagram… ¡Que se nos va la olla!

Hagamos un esfuerzo por equilibrar la balanza ¿Estáis de acuerdo? Si no, vamos a pasar de disfrutar de lo que hacemos a ir con la lengua fuera, de lo que quería Baden-Powell al agotamiento…

Para terminar os dejamos unos vídeos. DEBERES ESCOLARES,  DIRIGIENDO tan pequeña Y FUTURO MUSICAL… 

 

 

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